Cómo hacer un agitador magnético


La finalidad de un starter es hacer que la levadura llegue en condiciones óptimas tanto de cantidad como de calidad. Entre los distintos factores a tener en cuenta en la elaboración del starter se encuentra la oxigenación. Se puede conseguir una oxigenación, digamos, válida con una mera agitación del recipiente. No obstante si optamos por la agitación magnética de manera continuada durante todo el proceso la reproducción celular se aumenta en tasas que apuntan al 50%.

Por supuesto se puede optar por la compra de un agitador magnético y olvidarse del tema (por poco más de 50 € los puedes encontrar en Amazon). Otra opción es ponerse con el bricolaje y hacerse uno con un ventilador de 12 V cuyo coste de componentes supondrá poco más de 10 €. Además, al ser un voltaje tan pequeño su consumo eléctrico es igualmente muy bajo.

En cuanto al material, la caja estanca la compré en un centro de bricolaje. El resto lo adquirí en eBay del Reino Unido (eBay.co.uk). Viene de China, por lo que toca tener un poco de paciencia hasta que llega. Os pongo entre paréntesis los criterios de búsqueda en inglés.

- Ventilador de ordenador 12 V de 2 pin (80mm 12V 2Pin DC Brushless Cooling Fan).
- Controlador de velocidad (Motor Speed Control Switch 12V).
- Píldora magnética agitadora -yo cogí la de 35x8 mm- (Teflon Magnetic Stirrer).
- Jack de conexión (1 Pair Jack 12V).
- Transformador de 12V -pueden servir los cargadores de móvil- (100-240V AC to 12V DC Adapter).
- Caja estanca 100x100 mm.

En cuanto al montaje es realmente sencillo. En cualquier caso la mejor manera de hacerse una idea, como siempre, es viendo el vídeo. A mí lo que más complicaciones me dio -y tampoco fueron muchas- fue el conseguir que el ventilador girase una vez puestos los imanes así como que estos arrastrasen a la píldora magnética.

Por lo que se ve (y esto es sólo una opinión no documentada en absoluto) si se ponen los dos imanes juntos en el centro crean un campo magnético con mayor fuerza que la de arrastre del ventilador, por lo que éste no gira. La solución a esto la encontré en el blog de Hanselbier, quien puso una tuerca en medio para separarlos.

Observarás, al menos en mi caso así fue, que la fuerza de atracción que ejercen los imanes es suficiente para que se queden en su sitio, si bien no es suficiente para mantenerlos en el giro. Al accionar el ventilador saldrán disparados, por lo que es necesario pegarlos. Yo lo hice con un poco de cianoacrilato (la denominación genérica del Loctite de toda la vida). En lo referente a cómo disponer los imanes para que hagan girar a la píldora correctamente es invirtiendo su polaridad. Es decir, uno con el polo negativo hacia arriba y el otro el positivo. Esto es así porque la píldora también tiene la polaridad invertida en cada una de sus mitades. El sistema es tan simple como ingenioso. Al hacerlo así se consigue una sujeción doble de la píldora que evita se desplace, salte o gire loca.

Si no te sale a la primera no desesperes y prueba distintas formas de colocar los imanes. Ensayo y error, no hay otra. No obstante con las indicaciones previas entiendo hay poco margen para las sorpresas.

Expuesto lo dicho pocas razones quedan para no hacerse con un agitador magnético y mejorar de manera significativa la calidad de tus starters.


Fuentes:

Cómo instalar una mirilla cuentalitros




En el proceso de elaboración de cerveza el control de las cantidades es crucial. Saber cuántos litros de agua estamos añadiendo, qué volumen de mosto generamos, cuánto se evapora... Todo ello redunda en el conocimiento y consiguiente control de nuestro equipo, y por extensión, en la mejora de nuestros resultados como cerveceros.

Hasta la fecha había usado una regla de acero inoxidable y controlaba el volumen en función de la altura del líquido en la olla. Obviamente era algo muy susceptible de mejorar.

Probé primero con un cuentalitros digital, en concreto el ZJ-LCD-M con un sensor con roscas de 1/2 (medida ésta que tengo institucionalizada en mi equipo) y al que se podía incorporar además una válvula de solenoide para cortar el flujo automáticamente cuando se alcanzara el número de litros deseado... La idea sonaba muy bien. Era una solución buena, bonita y barata. El problema fue que no había manera de conseguir fiabilidad en la medición. Cuando las ollas están llenas el líquido, como es lógico, sale con más velocidad, con más fuerza. Hice los pertinentes ajustes y calibraciones, si bien pude constatar que el medidor no adecuaba su medición a esta circunstancia.

En consecuencia busqué una solución más sencilla y que no fallara y es aquí cuando topé con la mirilla cuentalitros. El montaje es el mismo que el seguido en la instalación de la válvula de esfera o el termómetro. Por lo que no me explayaré con explicaciones, habida cuenta de que para eso está el vídeo.

En cuanto al material necesario es el siguiente (el codo y la mirilla tienen un link al que yo compré):

     - 1 mirilla cuentalitros (con su machón reductor de 1/2 a 1/8 de acero inoxidable)
     - 1 codo de acero inoxidable de 1/2 (con sus juntas de silicona de calidad alimentaria, machón, arandela y tuerca)
     - 1 Metal Punch o Tuerca Perforadora de 21 mm
     - 1 broca para metal de 5 mm
     - 1 broca para metal de 10 mm
     - Cinta de teflón

La instalación requiere perforar la olla. Si precisas alguna explicación más en este sentido te recomiendo visitar el post donde explico cómo instalar un termómetro ya que en él detallo cómo proceder.

Espero que el vídeo resulte de ayuda suficiente para todos aquellos que estéis pensando en poner una mirilla.

Cuándo usar los lúpulos


El lúpulo se comenzó a incorporar en la cerveza por su condición de conservante natural. Se añadían directamente a los barriles de cerveza una vez fermentada al objeto de preservarla durante su transporte. Es bien conocido en el mundillo birruno que a finales del siglo XVII los cerveceros británicos enviaban sus ales de mayor contenido alcohólico (strong ale) con generosas adiciones de lúpulo para que soportaran mejor los meses de viaje hasta India. Durante ese periodo la cerveza adquiría un profundo sabor y aroma. Fue así como surgió un particular estilo: las India Pale Ale.

Hoy sería inconcebible la cerveza sin lúpulo. Éstos equilibran con su amargor el dulzor de la malta y constituyen además la firma de no pocos estilos.

El principal aporte de amargor se debe a los alfa-ácidos, que son prácticamente insolubles en agua hasta su isomerización en el hervido (la opinión general es que son insolubles, si matizo diciendo prácticamente es porque sin hervir algo de solubilidad sí que hay, si no, puedes probar a chupar un lúpulo y verás que sí amarga).

Cuanto más largo es el tiempo que permanece el lúpulo hirviendo mayor es el porcentaje de isomerización y por ende mayor amargor obtiene la cerveza.

Sin embargo, a diferencia de estas resinas que contribuyen al amargor los aceites que contribuyen al sabor y aroma son volátiles y se pierden en gran medida durante un hervido prolongado. De esta premisa se desprende de manera obvia que el momento de adición del lúpulo importa.

Además hemos de considerar que hay se establecen diferentes categorías de lúpulo atendiendo a su contenido en alfa-ácidos: Amargor y aroma.

- Lúpulos de amargor (con alrededor de un 10% de su peso en alfa-ácidos). - Lúpulos de aroma (con alrededor de un 5% de su peso en alfa-ácidos). - Lúpulos polivalentes (aquellos con un porcentaje intermedio y que se usan para sendos propósitos).

Los diferentes momentos de adición junto con los distintos tipos de lúpulo incidirán directamente en la complejidad del perfil de lúpulo de la cerveza.

Los principales tipos de adición de lúpulo son las siguientes:

Mash Hopping


Es la simple adición de lúpulo a la olla de macerado. El lúpulo se ubicaría encima de la base de grano y se dejaría asentar durante la fase de lavado (entiendo que también podría hacerse durante el recirculado continuo, es una técnica que no he probado). Esta técnica de lupulado se supone permitiría una mayor integración del sabor y carácter del lúpulo en la cerveza sin aumentar apenas el amargor.

Esta técnica apenas es usada hoy en díapuesto que requiere generosas cantidades de lúpulo con una muy baja incidencia en el sabor de la cerveza, puesto que al no ser hervido el lúpulo no se libera amargor, mientras que los aceites liberados encargados de imprimir sabor y aroma se perderán durante la fase de hervido.

Se teoriza que la mayor parte de los beneficios de esta técnica es la bajada del pH que ocurre y no tanto el lúpulo en sí mismo. Atendiendo a que hay métodos mucho más económicos de controlar el pH del mosto, no parece una técnica muy recomendable.

First Wort Hopping


Es una antigua técnica recientemente redescubierta consistente en realizar la primera adición de lúpulo tan pronto como empecemos a trasvasar el mosto del macerador al hervidor. Esto hace que el lúpulo esté en contacto con el mosto y libere sus aceites y resinas más volátiles. Este tiempo de infusionado previo al hervido permite que los aceites tengan más tiempo para oxidarse en compuesto más solubles permitiendo una mayor retención de estos durante el hervido.

Esta técnica conlleva una mejor integración de los matices del lúpulo en la cerveza. Las cervezas resultantes son más redondas y su amargor se presenta de manera más suave, sin asperezas. Si quieres saber más puedes leer este artículo sobre el First Wort Hopping.

Bittering Hops


La principal finalidad de la adición de lúpulo es proporcionar amargor. Como decía anteriormente, el amargor se consigue a través de la isomerización de los alfa-ácidos del lúpulo. Cuanto más tiempo se hierve, más amargor se obtiene, pero como todo dentro de un orden. J. Palmer señala que:

- Hay un incremento de la isomerización entre los 45 y los 90 minutos de un 5%.
- A partir de ahí incrementar el tiempo apenas supone mejora (menos de 1%).

En consecuencia, dependiendo de la receta, los intervalos más habituales de hervido están entre los 60 y los 90 minutos, siendo los hervidos de 60 minutos los más comunes.

Comoquiera que durante el hervido los aceites encargados de imprimir sabor y aroma se van a perder resulta conveniente que el grueso del lúpulo empleado para amargor sea de alto contenido alfa-ácido.

Existen cálculos al objeto de estimar el amargor que las distintas adiciones van a incorporar en nuestra cerveza. Estas estimaciones pueden asimismo realizarse mediante software específico para el homebrewing.

Flavoring Hops


Son los lúpulos que, dicho coloquialmente, se añaden a mitad de hervido. Dicho en otros términos, son los que permanecerán entre 40 y 20 minutos hirviendo. En este caso el uso se dirige hacia el sabor, apuntando a un compromiso entre la isomerización de los alfa-ácidos y la evaporación de aromas. Se puede emplear cualquier variedad de lúpulo, si bien se tiende a usar aquellas que menor amargor van a aportar.

Finishing Hops


Estos son los denominados lúpulos de última adición. Se añaden con carácter general en los últimos 15 minutos así como en el minuto 0, es decir, cuando cesamos el hervido. La finalidad en este caso no es sumar más amargor, puesto que el tiempo de hervido es muy breve o inexistente. El objeto es sobre todo proporcionar aroma. El problema de esta técnica reside en la baja eficiencia de la misma, puesto que la mayoría de los componentes aromáticos se esfuman entre los 10 y los 20 minutos.

Las variedades de lúpulo empleadas deberían ser aromáticas. Además ha de considerarse la conveniencia de hacer estas adiciones en aquellos estilos orientados a un perfil lupulado, siendo poco acertado para las cervezas más maltosas o poco lupuladas.

En este apartado cabe mencionar también la posibilidad de usar el Hopback. Se trata de un recipiente con lúpulo a través del cual se hace pasar el mosto previamente a ser enfriado. En este sentido Palmer señala la posibilidad de que, en función de la cantidad, variedad, frescura, etc., la cerveza adquiera un sabor herbáceo como consecuencia de los taninos y otros compuestos que no serán neutralizados durante el hervido.

Dry Hopping


El dry hopping consiste en la adición de lúpulo una vez la cerveza ha fermentado. El objeto es añadir un claro aroma a lúpulo a la cerveza. Las variedades de lúpulo empleadas a tal efecto han de ser las más aromáticas.

La temperatura ideal para la extracción de aromas se sitúa entre los 13 y los 16 ºC. Asimismo la mayor parte de la transferencia se realiza durante las primeras 24/48 h. No conviene dilatar el contacto más de 6 días para evitar sabores de carácter herbáceo no deseados.

En cuanto a las cantidades de lúpulo va a gustos, pero entre los 3 y los 6 g/l parece una proporción adecuada.

La probabilidad de contaminar nuestra cerveza mediante la incorporación del lúpulo en seco es prácticamente nula. El lúpulo es de por sí un entorno hostil para la proliferación bacteriana. Igualmente ocurre con la cerveza, ya que tiene alcohol y un pH bajo. El mayor cuidado deberemos ponerlo en no oxidar la cerveza (lúpulo en no muy buen estado o no evitar el contacto con el aire durante las maniobras).


Fuentes:

Hops, How are they used?. J. Palmer. How to Brew
Best Hop Techniques for Homebrewing. Blog Beersmith

Hoja de control de procesos para elaboración de cerveza


El control en el proceso de elaboración de cerveza es fundamental. Para ello es importante trabajar de la forma más sistemática posible. La planificación de tareas y anotación de resultados y circunstancias son la clave para poder valorar de la manera más objetiva cómo se ha desarrollado nuestro trabajo y poder implementar aquellas mejoras y modificaciones que estimemos oportunas.

La hoja de procesos cumple una doble función. De un lado servir de guión que nos indique de manera estructurada cada paso a seguir. Además, las anotaciones que vayamos tomando harán que nuestra hoja haga las funciones de estadillo para posterior archivo y consulta.

Tener una completa capitulación de la elaboración nos permitirá:

- Conocer mejor nuestro equipo:

Es fundamental saber cómo se comporta nuestro equipo cervecero. Qué rendimiento tiene, cuánto mosto evapora en la fase de hervido, cuánto mosto perdemos en los trasiegos... así como valorar qué elementos no nos resultan cómodos o son poco eficientes. Pongamos por ejemplo que en la revisión de nuestras notas concluimos que nuestro hervido es poco vigoroso o todo lo contrario, es decir, la evaporación es excesiva. Pues ya sabemos sobre qué elemento debemos actuar: la potencia de nuestra olla de hervido.

- Ser consistente entre elaboraciones:

No es extraño encontrar comentarios del orden "no consigo hacer dos veces la misma cerveza". Lo primero de todo es valorar si haces todo exactamente igual. Esto atañe a los insumos y al equipo. Para ello no hay nada como revisar las notas y comprobar si los procesos han sido un calco entre sí. Si media alguna variación ya tenemos un porqué. Si todo se ha hecho igual debemos considerar que los insumos pueden variar entre temporadas, pero por lo menos que por nosotros no sea.

- Adaptar las recetas a nuestro equipo:

Esto es una consecuencia de lo anterior. En función de las características de nuestro equipo deberemos hacer los ajustes necesarios a la receta. Así pues si una receta está confeccionada para un equipo con un rendimiento del 75%, si el nuestro es del 70% deberemos incrementar las cantidades en su correcta proporción para mantener la mayor fidelidad posible a la receta original.

- Localizar errores puntuales:

Tener una correcta relación de lo ocurrido, y esto incluye lo que se ha hecho bien y lo que se ha hecho mal, nos permitirá establecer pautas para repetir el proceso o corregirlo en consecuencia. Además, nos permitirá encontrar una relación causa-efecto en el supuesto de hallar defectos en nuestra cerveza. Imaginemos que nuestra cerveza tiene cierta astringencia y observamos que durante el macerado no conseguimos controlar correctamente la temperatura y ésta fue excesivamente alta por mucho tiempo. Entonces seguramente la causa sería una excesiva extracción de taninos de la cáscara del grano por la elevada temperatura.

- Discriminar características de los ingredientes:

Similar al apartado anterior pero sin que medie ningún defecto aparente. Cada malta, cada lúpulo, cada cepa de levadura, por supuesto el agua y en su caso si los hubiere, los adjuntos, van a dejar su impronta en la cerveza. Adjuntar una correspondiente hoja de cata a cada hoja de procesos es, a mi juicio, la documentación imprescindible para aprender las particularidades de cada consumible. Por completar con un ejemplo, elaboramos una receta de una IPA con una única variedad de lúpulo y en otra ocasión hacemos la misma receta sustituyendo el lúpulo por otra variedad. Un correcto registro de cata nos va a permitir diferenciar las características que aporta cada tipo de lúpulo.

Así pues, sin más explicaciones dejo a vuestra disposición la hoja de procesos. Dejo dos tipos de hoja (la normal y la de las 21A American IPA), en dos formatos (excel y pdf) y en dos variedades (con tablas al final y ya limpias), o sea, ocho archivos en total. Haz clic en el que necesites para su descarga:





HOJA DE PROCESOS

Genérica



Hoja de procesos
(con tablas)



Hoja de procesos
(sin tablas)




Hoja de procesos
(con tablas)




Hoja de procesos
(sin tablas)






HOJA DE PROCESOS

21A American IPA




Hoja de procesos
(con tablas)



Hoja de procesos
(sin tablas)




Hoja de procesos
(con tablas)




Hoja de procesos
(sin tablas)





Al objeto de comprender mejor el contenido de la tabla y la finalidad de los distintos espacios y poder valorar en consecuencia la utilidad de los mismos para vuestras necesidades os recomiendo ver el vídeo explicativo de la misma.


First Wort Hopping (FWH)


El First Wort Hopping (FWH) o lúpulo de adición temprana es una técnica consistente en incorporar la primera adición de lúpulo tal cual empecemos a extraer el mosto de nuestro macerador. Esto supone mantener el lúpulo en contacto con el mosto caliente (60-80 ºC) y que libere sus aceites esenciales en nuestro preciado néctar.

Cuando añadimos el lúpulo durante el hervido gran parte de los componentes que proveen aroma a nuestra cerveza se evaporan. Mediante la adición temprana se aumenta la solubilidad de los volátiles aceites y resinas del lúpulo y por tanto no se perderán tan fácilmente durante el hervido.

La explicación, según John Palmer, se debe a que de durante este tiempo los aceites tienen más tiempo para oxidarse en compuestos solubles de los cuales un mayor porcentaje será retenido en la fase de hervido.

Palmer apunta que en esta técnica sólo deberían emplearse lúpulos con bajo nivel alfa ácido y en una proporción no mayor al 30% del total, debiendo cogerse esta cantidad de la destinada a las últimas adiciones. Como el nivel de alfa ácidos no es muy alto el incremento del amargor no será significativo. El uso del FWH conferirá a nuestra cerveza un aroma a lúpulo más refinado y un amargor más uniforme, sin asperezas. En definitiva, una cerveza más redonda, con unos perfiles más integrados.

En cuanto a la estimación del amargor que aporta el lúpulo de adición temprana se estima que es de alrededor de un 10% más. Obviamente este amargor extra se debe a que algo de extracción se produce antes del hervido, así como porque la adición temprana reduce el Ph del mosto, lo cual redunda en una mejor isomerización de los ácidos alfa en las adiciones posteriores.

Con todo la fusión de los sabores del lúpulo con los de la cerveza hace que aun siendo mayor el número de IBUs la percepción del amargor sea bastante menor. Las cervezas con FWH resultan más suaves que sus homólogas sin y por ende son preferidas por los cerveceros, tal y como se desprende de la investigación del Dr. George Fix en 1995, en el que 11 de 12 catadores valoraron en mayor medida la cerveza realizada con lúpulos de adición temprana.

Siguiendo con Brad Smith, éste considera desfasados algunos de los consejos tipo respecto al cómo proceder con el FWH. Así pues disiente de las fuentes que hablan de los lúpulos de adición temprana como una sustitución de los de última adición (en concreto cita los de aroma), ya que si bien los perfiles que se obtienen en la cerveza son buenos no son los mismos que los que se obtienen en adiciones más tardías.

Además, al contrario que Palmer, no aboga ni por restringir la proporción a un máximo del 30% de la cuota de lúpulo total ni ceñirse únicamente a lúpulos de bajo nivel alfa-ácido. Algunos lúpulos con muchos alfa ácidos también aportan un gran sabor y aroma, tan sólo se trata de usarlos correctamente.

Smith considera asimismo que se pueden hacer cervezas con resultados positivos echando el lúpulo sólo al principio, especialmente para estilos donde el lúpulo no tiene un papel dominante, como las ales, lagers... No sería el caso de las IPAs, donde el FWH debería ser una adición más en el listado de adiciones atendiendo al carácter lupulado propio del tipo de cerveza.

En definitiva el FWH es una técnica que parece aconsejable para todos los estilos, siempre utilizada con cabeza, claro está, debiendo adecuarse al tipo de lúpulo y cantidad de éste en función de las características que pretendamos para nuestras cervezas y valorar igualmente si hacer una única adición al principio o si establecer ésta simplemente como la primera en nuestra serie de adiciones.

Yo, desde que me empecé he sido fiel a la técnica. Aunque no puedo aseverarlo categóricamente (ya que lamentablemente no soy un perspicaz catador) debo decir que los resultados son positivos (o cuando menos no negativos). El sabor y aroma en las cervezas se encuentra bien integrado, con un amargor perceptible pero sin aspereza alguna. Adéntrate en esta sencilla técnica y consigue un amargor redondeado y un perfil de lúpulo bien integrado.


Fuentes:

First Wort Hops (FWH) in Beer Revisited, Blog BeerSmith 
Hops, How are they used?, J. Palmer. How to Brew
First Wort Hopping (HBD Article), resumen de D. Draper del artículo de G. Fix

Calcular el poder diastásico del macerado


Una vez claro el concepto de poder diastásico de la malta resulta interesante saber calcular el poder diastásico de nuestro macerado para asegurar el éxito de nuestra extracción de azúcares.

El método es sencillo. Se trata básicamente de realizar una media ponderada, es decir, una relación promedio del poder diastásico de cada malta que empleemos en nuestra receta, el cual tendrá mayor o menor incidencia dependiendo de la cantidad de ésta que empleemos. ¿Lógico, no?

En cualquier caso vamos con un ejemplo que intentar explicarlo con literatura suele resultar farragoso tanto para el que lo escribe como para el que lo lee. La fórmula en cuestión es la siguiente:

   ºL del macerado = Σ (ºL de la malta x peso de malta) / Peso total del grano

Imaginemos que estamos haciendo una receta con las siguientes maltas:

Malta
Peso (Kg)
Poder Diastásico (ºL)
Malta Pale Ale
2
140
Malta Crystal 40L
0,450
0
Malta Cara Pils
0,450
110

Para calcular el poder diastásico de nuestro mash sumaremos los pesos de cada malta multiplicado por su respectivo poder diastásico, y una vez sumado, lo dividiremos por el peso total:


   ºL del macerado = [(2 x 140) + (0,450 x 0) + (0,450 x 110)] / (2 + 0,450 + 0,450)

Operamos:

   ºL del macerado = (280 + 0 + 49,5) / 2,9   →   ºL del macerado = 329,5 / 2,9

Y concluimos que el Poder Diastásico de nuestro macerado es igual a 113,6 ºL/Kg

Se trata de un valor muy alto, el cual obedece a que empleamos una elevada proporción de maltas con gran poder diastásico. Por contra, tal y como se puede apreciar en la tabla, el poder diastásico de la Malta Crystal es nulo. Si hubiésemos empleado una gran proporción de ésta nuestro poder diastásico descendería drásticamente pudiendo derivar incluso en un macerado incapaz de generar azúcares fermentables, lo que nos implicaría a ajustar las cantidades hasta conseguir un valor idóneo.

Distintas fuentes establecen un valor de 30 ºL/Kg como el mínimo para que la transformación tenga a lugar, si bien se recomienda apuntar a un valor 70 ºL/Kg.

Estos cálculos se muestran innecesarios con recetas que contengan una proporción razonable de maltas base, puestos que éstas hoy en día cuentan con un elevado poder diastásico. Únicamente cuando empleemos muchos granos especiales que son sólo parcialmente fermentables puede ser necesario hacer los cálculos y consiguientes ajustes.


Fuentes:

SMASH


¿Qué significa SMASH?


SMASH es el acrónimo de Single Malt and Single Hop, lo que traducido literalmente del inglés quiere decir "una sola malta y un único lúpulo".

Se trata, como bien habrás deducido, de cervezas elaboradas con recetas sencillas en las que únicamente se utiliza una variedad de malta base así como un único lúpulo. Son especialmente indicadas para conocer los perfiles de los ingredientes empleados, ya que no hay terceros que incidan en modo alguno.

Considero además las recetas SMASH especialmente recomendables para principiantes, pues evita la necesidad de acopiar múltiples ingredientes y manejarse con estos. Se torna oportuno señalar que para nada la sencillez es sinónimo de una cerveza anodina. Las cervezas resultantes son igualmente buenas. Keep it simple!


Fuentes:

SMaSH Brewing, Blog Beersmith