Cómo instalar un termómetro en una olla para cerveza





El control de la temperatura es crucial en el proceso de elaboración de cerveza, concretamente en el proceso del macerado y de la fermentación. Es por ello que poder consultar la temperatura de nuestros caldos es una tarea imprescindible. Con la instalación de un termómetro que nos permita hacer la consulta en cualquier momento nos dará un mayor control en el proceso, habida cuenta de facilitarnos la vida enormemente.

Por supuesto habrá quienes consideren que tampoco es tanta molestia el introducir un termómetro en la mezcla para medir. En mi opinión esta es una de esas inversiones en nuestro equipo cervecero de las que uno no se arrepiente. Para empezar nos evitaremos posibles accidentes ante una eventual rotura del termómetro. Así mismo, no tendremos que abrir en ningún momento nuestro macerador, ya que la lectura se realiza a golpe de vista desde fuera, evitando con ello pérdidas de calor. Además, si el termómetro lo instalamos en el HLT tendremos también un absoluto control de la temperatura a la que debemos tener nuestro agua (llámese también strike water o liquor) para conseguir la temperatura de macerado que deseemos.

Par esta tarea hemos empleado los siguientes materiales:

   - 1 termómetro bimetálico
   - 2 juntas de silicona de calidad alimentaria
   - 1 arandela
   - 1 tuerca
   - 1 Metal Punch o Tuerca Perforadora de 21 mm
   - 1 broca para metal de 5 mm
   - 1 broca para metal de 10 mm
   - Cinta de teflón

La instalación requiere perforar la olla. Esta parte es prácticamente idéntica a la que comenté en el post en el que explicaba cómo sustitur el grifo de la olla por una válvula de esfera. La mayor diferencia está en que en esta ocasión no hay ningún orificio previo, por lo que tendremos que hacer el agujero desde cero. Para hacerlo sin problemas tendremos que utilizar brocas para metal de distintos tamaño. Primero las má pequeña (de 5 mm), seguidamente la grande (10 mm) y por último el metal punch que nos abrirá una sección de 1/2 de pulgada, medida ésta que coincide con el tamaño de la rosca del termómetro que tenemos.

A la hora de taladrar es importante tener el taladro en posición perfectamente perpendicular. En este paso podemos ayudarnos poniendo un poco de esparadrapo para que la broca patine menos. Los primeros ataques los haremos accionando el taladro unos segundos y parando, sin ejercer una excesiva presión y prestando especial atención a que no se nos desplace, así hasta que consigamos hacer una pequeña muesca. A partir de este momento podemos dar mayor velocidad y hacer más fuerza.

Mientras haya continuidad en el giro es difícil que surja problema alguno. En el supuesto de que se trabara la broca (a mí me ocurrió al final con la de 10 mm) basta con girar en sentido contrario y esta saldrá sin problema. Si el agujero quedara con alguna rebaba tampoco tiene mayor importancia siempre que quepa el vástago del metal punch, ya que éste acabará haciendo un orificio aún mayor. En cualquier caso, se puede pulir fácilmente volviendo a introducir la broca con el taladro accionado.

Por último utilizaremos el metal punch para recortar el acero y conseguir un orificio de la medida deseada. Es recomendable untar un poco la zona de corte con silicona para minimizar la fricción.

Una vez esté el agujero hecho sólo queda envolver la rosca del termómetro con teflón y sujetarlo con la tuerca sin olvidarnos, obviamente, de poner las juntas de silicona y la arandela.

Espero que el vídeo resulte de ayuda suficiente para todos aquellos que estéis pensando en poner un termómetro.

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